Event Date
7/6/1885
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No
Unique ID
100876

Pasteur previno la rabia en Joseph Meister, de nueve años de edad, mediante una vacunación posterior a la exposición.

La madre de Meister llevó al niño, mordido gravemente por un perro rabioso, a Pasteur, con la esperanza de prevenir la enfermedad. Varios factores hicieron controversial la participación potencial de Pasteur en el cuidado del niño.

  1. Pasteur nunca había utilizado con éxito la vacuna en un humano. (Las libretas de Pasteur indicaron que se habían hecho dos intentos anteriores. Uno involucraba a un hombre de 60 años de edad que salió del hospital después de que le aplicaron una sola inyección, y no regresó. El otro fue el caso de una niña de 10 años, tratada con una inyección, que murió antes de poderle aplicar la segunda.)
  2. En ese tiempo, el concepto de atenuación de virus y bacterias apenas daba sus primeros pasos. Inyectar a un humano con un agente de la enfermedad, aunque estuviera debilitado, era algo nuevo y controversial.
  3. Pasteur no era médico, y hubiera enfrentado consecuencias graves si Meister no hubiese sobrevivido a las inyecciones.

Pasteur estaba seguro de que el niño moriría de la infección causada por la rabia si no hacía algo. Así que comenzó con una serie de 13 inyecciones de la vacuna, una por día, fabricada con el tejido del sistema nervioso de un conejo. Cada inyección sucesiva contenía un virus menos atenuado (por lo tanto, más intenso).

Meister nunca desarrolló la rabia, y su caso se consideró un éxito. Años después, Meister trabajó cuidando la tumba de Pasteur en el Instituto Pasteur en París.

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